
Parte I
14/01/09
10:58 pm
Nos conocimos una vez en un sueño. Fue una relación difícil... al menos para mí. Sólo cuando duele demasiado te das cuenta de que es amor. ¿Qué es el amor? Es un mal. Algo que te condena desde un principio. Comienza con una estupidez, con un momento de necesidad y termina cambiándote a ti y a ti vida entera. Pareciera que estamos hechos para eso. Caminamos con los ojos vendados y chocamos contra la pared... muchas veces. Pero no nos cansamos de chocar. Somos relojes estúpidos que andan sin un rumbo fijo. Yo quisiera poder explicarlo, al menos describirlo. Cómo eso puede transtornar todo, completamente. Pero tu no entiendes nada de esto, no eres conciente de lo que pasa a tu alrededor o en mí; ni siquiera en ti. Eres todavía un niño pequeño que no mide la magnitud de las cosas. Sé que todas estas palabras no tendrían algún significado para ti. No lo entiendes y yo tampoco. Por eso digo que no lo puedo explicar. Si hubo algo que ansiaba de ti fue esa ilusividad, esa ceguera que tienes. No tienes los pies en la tierra, eres un ser de otro mundo. Y quizás era eso lo que yo necesitaba. Fue doloroso desde un principio. No hablar contigo un día me mataba. Pero no acababa allí. Fue empeorando hasta que me consumí completamente. ¿Sabes cómo es eso? No creo. Nos enamoramos de la desautomatización ¿no es cierto? Esperábamos que nuestras vidas cambiaran en algo. Queríamos ser diferentes pero encontrar algo como nosotros mismos. Yo fantaseaba con mi príncipe azul y tú querías salir de lo convencional. Mostré lo que necesitabas; no viste ni has visto al monstruo que soy. Me admirabas y a mí eso me bastó para quererte. Pero fueron miles de cosas que tenías o los defectos que nunca te encontré, o algo simplemente inexplicable. ¿Qué pensaste la primera vez que me viste después de tanto tiempo? Había un olor extraño, una sensación extraña. No puedo negarlo, te veías bien y lo pensé. Pero debido a las circunstancias era imposile fijarme de esa forma en ti inmediatamente. Sin embargo tu seriedad me llamó la atención en seguida. Inevitable. Era un día frío y lluvioso ¿lo recuerdas? Y de momento una sola mirada parecía algo grande; de momento sólo añoraba una palabra. Quién iba a pensar que eso grande iba a crecer de una manera inimaginable. El clima húmedo, la fogata, los árboles, el viento, el olor... inspirador. Una circunstancia equivocada. Te veías diferente a todo los chicos ¿sabes? callado, solitario, con esa mirada tan profunda. Te sentaste en la orilla del mirador con tu camiseta gris sin mirar a nadie más. Pero yo no me atraevía a esperar nada de ti. No hubieras podido fijarte en mí. Yo vi algo, algo que no veo en todos... algo raro y diferente. Si volteo a ver ese momento sin tomar en cuenta lo posterior, me pareces maravilloso. Eras un sentido. ¿Te acuerdas cuando fuimos a caminar? Todos se adelantaron y nosotros nos quedamos atrás. Caminamos juntos todo el trayecto, como si nos conociéramos. A la misma velocidad, uno al lado del otro. No sabía que decir, qué preguntar, cómo iniciar una plática. Sólo veíamos nuestros zapatos. Tú tampoco decías nada, así que estuvimos ese tiempo en silencio. Yo no sabía qué pensabas, si te parecía extraño que caminara junto a ti, entonces me detuve y me agaché para finjir que me amarraba las agujetas para que tu siguieras caminando igual ¿sentiste algo por mí entonces? Yo sólo quería llamar tu atención, agradarte. Me fijé en darte una buena impresión. Simplemente perfecto. Tu cuerpo me proponía el abrazo más maravilloso del mundo, tu mirada me proponía una existencia feliz, una vida en un bosque fuera de este mundo. Había algo cálido en ti, como si tu tacto suave pareciera cobijar a simple vista. Estoy escuchando tu canción favorita. No lo presté mucha atención cuando la mencionaste. Entonces vi que reflejaba perfectamente todo mi sufrimiento contigo. Tú la elegiste, pero la canción es mía. Me hace llorar. En la noche yo estaba parada en el comedor y sentí que alguien me tocó rápidamente la espalda. No esperaba que fueras tú. Me ofreciste una vuelta en la cuatrimoto y yo me puse nerviosa y te contesté una tontería. Te hubiera dicho que sí. Pero quería ser diferente a todos los demás. ¿Ese fue el verdadero inicio? Ya después de casi tres años parece querer borrarse. Pero yo cuento formal otro inicio ¿tú cuál cuentas? Estábamos todos sentados en el suelo de la camioneta. Entonces escuché el inicio inconfundible de Ice queen. ¿Ice queen verdad?, te pregunté. Dijiste que no sabías, que no eras muy fan. "Ni yo, pero conozco la canción" Y la verdad es que me encanta. Qué increíble, compartíamos gustos musicales. Ah, cómo repasé esa conversación en mi mente, tantas veces, porque fue la primera... o la segunda. Y a penas me atrevía a soñar que platicábamos. Si hubiera sabido que después, en esa misma camioneta me ibas a morder el hombro, hubiera despegado completamente. Así como despegué en el segundo campamento. Esa sensación de maravilla, de luz, puedo recordarla. Contigo fue la última vez que lo sentí. Es como flotar todo el tiempo. Indescriptible. Huele a lluvia... y a todas esas imágenes que me remiten a ti. Toda una sensación, todo un trozo de pasado. La felicidad son pequeños momentos. Y mis recuerdos son felices por sí solos. Entonces cómo, cómo iba a poder pasar por alto tu cercanía, la sensación de tus brazos, tu pecho, espalda, boca y olor que me quedó de ti. Nunca se me había hecho realidad ser correspondida, que se realizaran mi deseos más grandes. Huele a lluvia, huele a lluvia ¿no te parece extraño que llueva en enero?







