
Ya no tienes que quererme, no tienes que llamarme "princesa". No me cuentes tu sueño esta vez. Sólo búscame, encuéntrame un día en los lugares donde siempre estoy. Hazlo aunque no escuches mis palabras, aunque no imagines que estoy pensando en ti. Encuéntrame y mírame, adivina si aún te recuerdo, si aún espero verte a pesar de que es imposible.
Porque quizás en el siguiente sueño sea diferente y allí te dirijas a mí como antes y me llames princesa y me acaricies el cabello sinceramente.







